Protección e intimidad
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Protección e intimidad

“Hay cosas que no se valoran, ya no en plan de trabajo, yo que sé por ejemplo de estructura. Pero ¿a quién le importa? Ya puedes estar batallando que tenemos unos techos bajos, no tenemos luz y luego ves que se gastan una millonada en otras cosas que quizás tienen un impacto más visual, que no... no sé si me explico. (El resto afirma que sí). Quiero decir, tienes ciertas necesidades y tú dices, bueno, ¿a quién le importan? A mí me importa para la gente que está trabajando conmigo, pero quiero decir, ¿a alguien más le importa? No. Esta es la sensación de soledad, no es un problema, pero es un estado y muchas veces un estado en el que ves que hay ciertos intereses detrás y ciertas cosas que dices es ... es la vida, que es así. .”. Jina (gestora sanitaria)

Foto: Guillaume Piron

En cuanto a los recursos para la atención, las profesionales no se sienten escuchadas cuando formulan peticiones de cambios en la estructura a favor de profesionales y usuarias

 

El espacio de atención es un factor a tener en cuenta, ya que interviene en la manera en la que las usuarias sentirán la acogida

 

En el grupo de comadronas de ASSIR se abrió un debate en torno al tema de los espacios, y cada una aportó algunas de las carencias que encuentran en su día a día en sus lugares de trabajo. La más notoria fue la falta de luz natural, que dicen es beneficiosa para una mayor y más rápida recuperación. Otra comadrona nos explica que en su lugar de trabajo pidieron que se instalaran bañeras para los partos de las mujeres y que después de rechazar su petición, la gerencia se llevó las manos a la cabeza arrepentida. Otra nos explica que en su CAP las camillas no entran por las puertas, u otra que explica que las fachadas en su centro son de cristal y que en invierno pasan mucho frío…

 

Para no quedarnos en lo negativo, destacar que, en cuanto a las quejas sobre los espacios estandarizados, también está habiendo cambios.

«De hecho todos los hospitales que están haciendo, todos los hacen en una línea de colores que … Quiero decir que el blanco quirúrgico y eso, se está sacando … fuera de aquí …» . Dolors (comadrona de ASSIR)

Así y todo, no solo se debe tener en cuenta la estructura del espacio, sino también, por ejemplo, las interrupciones que en él se dan por parte de otras profesionales, ya sean administrativas, médicas o comadronas que entran en consulta cuando se está atendiendo a una usuaria.

“Con una misma señora entraron cinco personas diferentes y yo ya le dije a ella; oye mira nos lo vamos a tomar en plan de cachondeo porque claro esto… ni para ti ni para mí, ¿no?” Catalina (comadrona de ASSIR)

Las quejas del espacio llegan también desde el colectivo de las mediadoras, que no tienen un lugar estable asignado para trabajar.

“Cuando fui a trabajar dije; necesito un despacho y necesito un ordenador, me han dicho, mmm; la mediadora que estaba antes no pedía esto…”. Firdaus (mediadora)

De hecho, las mediadoras, actualmente, tampoco tienen un horario estable, ya que a partir de la crisis y sus consecuentes recortes en sanidad se fue desprendiendo de este servicio hasta dejarlo relegado a momentos puntuales; dos de ellas nos dicen que las llaman desde hospitales o CAPs para casos concretos en los que existe algún tipo de dificultad extrema. No es difícil imaginar que el seguimiento de los casos se ve dificultado, perjudicando también y, sobre todo, a las usuarias.

“Sobre todo la ginecología para las mujeres es un poco… no puede abrirse y contarte su todo… y después que venga otra persona y tener que hacer lo mismo… Entonces eso es un poco complicado, yo creo que es…, si una usuaria viene, se tiene que encontrar con el mismo mediador o mediadora.” Alia (mediadora).

El testimonio anterior expresa lo complicado que es para algunas mujeres hablar de temas de sexualidad y de su intimidad, por lo tanto, y para respetar su confidencialidad, es necesario un servicio estable y continuo. De lo contrario, las mujeres que acuden a las consultas, cada vez se encuentran con una mediadora diferente a la que volver a contarle toda su historia o, incluso, deberán acudir acompañadas de su marido, hijo o hija, cuñada o amiga, situación que puede generar incomodidades.

 

 

Los casos más comunes explicados por las comadronas, tanto de ASSIR como de hospital, son el acompañamiento de maridos o hijos/as a las mujeres marroquís con quienes no se sienten cómodas hablando abiertamente sobre su sexualidad.

 

 

Nos hemos encontrado con otro caso frecuente: el acompañamiento por parte de los hijos e hijas a las mujeres chinas. Los niños y niñas, que ya conocen el idioma, hacen de intérpretes de sus madres, debiendo preguntarles temas relacionados con la regla, relaciones sexuales y similares, hecho que incomoda a todas las partes involucradas. Comentan sobre el colectivo de las mujeres chinas, además, que muchas veces llegan a la consulta con teléfono en mano y un intérprete al otro lado del aparato, teléfono que, igual que con “Sanitat Respon”, van pasando de profesional a usuaria dificultando la fluidez necesaria en este tipo de consultas.

 

 

¿A qué nos lleva esto? El uso de un intérprete informal lleva a las profesionales sanitarias a sentir una sensación de frustración e impotencia. La mayoría de profesionales explica situaciones en las que las mujeres responden a las preguntas que se les realiza con un relato considerablemente extenso, mientras que los intérpretes puntuales (parejas, hijos/as, etc.) traducen con un relato simplificado que genera en las profesionales una sensación de incertidumbre e incomodidad al no saber con certeza si el mensaje ha sido transmitido y recibido de la manera en la que se pretendía.

 

 

En cuanto a lo que nos afirma una de las comadronas de ASSIR, cada vez existen más protocolos como el referido al nivel emocional, sin embargo, nos encontramos que ponerlo en práctica es más complicado.

“Y además es que tienes que ser eficaz en el tiempo que tienes. Pues no puedes a lo mejor detenerte en demasiados sentimentalismos, hay que ser efectiva”. Catalina (comadrona de ASSIR)

Estos sentimentalismos de los que nos habla son más fáciles de abordar con las mujeres autóctonas, ya que hay un mayor y más rápido entendimiento debido al conocimiento del idioma y por el hecho de compartir los mismos patrones culturales. Sin embargo, con mujeres de otros orígenes y sin la intervención de una figura mediadora, llegar a abordar estos temas es más complicado para las profesionales, que tienen unos ritmos pautados de asistencia. De ahí, la insistencia en volver a dar protagonismo a la mediación intercultural.

 

En los últimos años están apareciendo nuevos proyectos de promoción del parto no medicalizado, que pasan por las aperturas de casas de nacimiento.

 

“La casa de nacimiento ahora de Martorell… lo que se pretende, porque ahora la Generalitat lo que quiere es abrir un nuevo formato… son casas de nacimiento. Entonces sería un poco un paso intermedio, en mi interpretación, entre la asistencia puramente hospitalaria y el parto en casa. Serían unas unidades que ahora mismo están todavía dentro del hospital, y son unas unidades gestionadas por comadronas, comadronas solamente. Siempre en coordinación con el equipo ginecológico y pediátrico, pero en principio los lleva la matrona. Son mujeres de bajo riesgo que quieren parto natural”. Natalia (comadrona hospitalaria).

Estas unidades avanzan en la línea de una petición recurrente, al menos, entre las comadronas de los grupos con los que hemos trabajado, y es la de una voluntad de mayor autonomía de su profesión, a la que se refieren como profesión independiente.

 

A su favor tienen varios argumentos. Uno de ellos es un modelo presente ya en estados como Reino Unido, que comporta un aumento de profesionales sanitarias comadronas frente al de ginecólogas. Es el modelo llamado “one to one”, modelo que pretende desmedicalizar el parto, teniendo como punto de partida los Derechos Humanos y la voluntad de empoderamiento de las profesionales y de las usuarias atendiendo a la diversidad cultural. El objetivo es dar un mayor apoyo emocional y una atención individualizada basada en la continuidad y la confianza.

 

El Estatuto del personal sanitario no facultativo de las instituciones sanitarias de la Seguridad Social en España, es un documento de 1973 cuyos artículos 66 y 67 describen las funciones de las comadronas mediante un lenguaje autoritario, que no reconoce autonomía alguna para las mismas, quedando relegadas a auxiliares de las ginecólogas.

 

Sin embargo, en 2003, con la introducción de nueva legislación, se pretende dejar atrás la diferenciación entre profesiones facultativas y no facultativas para pasar a reconocer las competencias de cada profesión de manera diferenciada para ir supliendo la jerarquía que conllevaba el estatuto anterior. Se crea, así, la Ley 55/2003 del Nuevo Estatuto Marco que reconoce la autonomía y responsabilidad de cada profesión.

 

Hilando más fino, encontramos también la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias o Ley 44/2003 , cuyo artículo 4.7 reconoce la autonomía de las comadronas siempre y cuando su labor entre dentro de sus competencias – Directiva 2005/36/CE que reconocen sus facultades- y esté basada en la evidencia científica.
Teniendo en cuenta el discurso de las comadronas participantes del proyecto, podemos concluir que este movimiento por el empoderamiento y la desmedicalización no se ha llevado a cabo únicamente mediante un cambio legislativo, sino que va acompañado de un movimiento social y feminista que se traduce en la cantidad de asociaciones con una línea de acción fundamentada en la defensa de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos y en la voluntad de ofrecer atención de calidad durante el embarazo y el parto. Las campañas que estas asociaciones llevan a cabo giran en torno a la necesidad de informar a las mujeres sobre sus derechos y a reivindicar frente a las instituciones sanitarias el abordaje de la violencia obstétrica.

 

Como el colectivo mismo reconoce, la presión social sobre las comadronas, sin embargo, carga con una larga historia de medicina patriarcal, jerárquica, intrusiva y paternalista sobre la que se deberá seguir luchando para que las leyes mencionadas no queden sobre el papel y se lleven realmente a la práctica. De este modo, se podrá conseguir un mayor respeto para esta profesión que se autoproclama autónoma, y las profesionales serán reconocidas como tales, sin cuestionamientos.

 “Hay cosas que se hacen que son perjudiciales y no se cambian. No me lo puedo creer, como cuesta, no me lo puedo creer. Pienso que eso, falta autonomía para las comadronas” Alba (comadrona hospitalaria)
“Somos una profesión autónoma, somos especialistas en el parto normal, en asistir mujeres, la fisiología…» Ágata (comadrona de ASSIR)